Lidocaina: Mis 5 minutos de creatividad.
Dejémonos de pretensiones, yo te quiero aquí y ahora y tú
sólo me quieres a ratos, a mi me encanta tú elegante manera
de decir que ya no me quieres ahí y a ti te vuelve loco el como
te puedo olvidar de un segundo a otro. Nos queremos de una manera
repulsiva y perfectamente anormal,…
Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta. Estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande. Y eso que las he tenido de muchas clases. Sí, podría contar mi vida uniendo casualidades…
—Los amantes del Círculo Polar
Destino.
—¿Y cómo se conocieron?
—Aún no terminamos de conocernos.
Vuela.
—¿Me ayudas?
—¿A qué?
—A tocar el cielo. Está muy alto.
—Vuela.
—No alcanzo.
—Vuela más.
—No alcanzo.
—Sí alcanzas, pero estás pisando tus alas.
A veces necesitamos recordar que podemos volar.
(Source: observando, via viajerainfinita)
Llora
Si sientes un mundo en la garganta, un mundo lleno de agua y nostalgia, llora.
Si no encuentras razón alguna por la que tus pulmones se llenen de silencio, llora.
Si tienes la mirada pesada de tanto recuerdo en desvelo, llora.
Si la música no es suficiente para describir tu estado de ánimo, tus notas faciales, llora.
Si escuchas todo de un mismo color sin volverte tornasol, llora.
Si puedes leer aquello que aún no te has escrito en ese par de alas, llora.
Si te sobran mil razones por las que puedes darte el regalo de sonreír, llora.
No importa el motivo por el que llores.
No importa si no hay motivos.
No importa que el mundo se vuelva mar.
No importa que el cielo se vuelva desierto.
No importa, pero llora.

